miércoles, octubre 07, 2009

Asombraos, oh jugadores

En la Hacienda, los invitados del Patrón descansaban tranquilamente al sol de la tarde, charlando y comentando las últimas noticias de la lejana Europa, preocupantes tras el ataque de Alemania a Polonia. No había en ese momento ningún representante alemán, así que los argentinos especulaban libremente.

El Patrón se acercó a su despacho, situado en frente de donde platicaban sus amigos, saludándoles un poco nervioso. Entró con los enviados alemanes, así que todo el mundo pensó en qué tratos estaría haciendo con esos nazis.

Al poco, se empezaron a oír gritos y golpes procedentes del despacho. Los invitados siguieron hablando y riendo, sin preocupación ni curiosidad. No hubo comentarios, no hubo silencios, no hubo preguntas.

Al poco, un disparo. El Patrón había muerto.

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En la aldea, los vecinos se refugiaban en la iglesia, junto a su párroco, ese héroe que había bendecido el templo protegiéndoles de los seres de la noche. Algunos, más valientes, estaban en el porche, comentando alterados los últimos ataques; afortunadamente casi todos habían sobrevivido gracias a los cuidados de Herr Doctor, así que la aldea, después de tanto tiempo conviviendo con vampiros, estaba acostumbrada a lo peor.

Se oyeron gritos detrás de la alcaldía. Los vecinos del porche los oyeron, miraron nerviosos la noche y se arrimaron más a la puerta de la iglesia. Siguieron comentando en cómo era posible que el señor notario fuera un vampiro, en que el hijo del abogado estaba raro, y que, fíjate, ya no había prostitutas en el pueblo.

Vieron pasar a dos vecinos desencajados llevando en volandas a la criada del abogado, desangrada, pidiendo angustiados la presencia del doctor. No está aquí, dijeron, id al hospital, y con un gesto, pasad de largo; y siguieron charlando acerca del hombre lobo.

A la criada le habían provocado un aborto y había perdido a su hijo.


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No es la vida real, ni mucho menos. Son escenas de un par de partidas de rol en vivo. Así contadas, parecen impactantes: tortura, asesinato, aborto... pero los jugadores las juegan con desidia y desinterés. Si no te toca a ti, ¿para qué molestarse? Eso sí es real como la vida misma.

La verdad es q los másters lo tienen cada vez más difícil para asombrar a los jugadores; antes, recuerdo, un paseo por la noche con tus compinches podía ser toda una aventura, incluso si al final no hacías nada. Era algo novedoso; ahora no, incluso si ves un vampiro lo primero q piensas es: ¿otro?

Supongo q lo mismo pasará a los guionistas de películas: antes, con una tramita bien puesta la peli interesaba hasta al más apático. Ahora, ni explosiones ni muertes ni engaños ni luchas parecen satisfacer el ansia por las emociones fuertes del espectador. Ya lo ha visto todo.

Sin embargo, a veces consigues q una escena te asombre. A mí me ha pasado, así q recuerde rápido, con dos películas: Hijos de los hombres y Distrito 9. No puedo olvidar el sonido de los disparos tanto en la escena del edificio, ya casi al final, en Hijos de los hombres, como en la escena del protagonista embutido en ese traje alienígena aguantando disparos, en Distrito 9.

Fue el sonido, ese estruendo q te pone los pelos de punta. A Black Hawk Derribado le dieron un Oscar por el sonido... ¿merecerá la pena q la vea?... No sé... q pereza...

1 comentario:

Raquel dijo...

Distrito 9 me parecido muy aceptable. Y Black Hawk derribado no me gustó. Demasiado follón.