miércoles, abril 01, 2009

Reyes en Nueva York

Bíblicos, imperfectos, con un dios exigente y sacerdotes vigilantes, rodeados de guerra, construyendo la Historia.

Pero es una historia moderna, con Beethoven, Liszt, tanques, móviles y flashes de cámaras.

Se reconstruyen ciudades –a lo NY tras el 11S-, se crean países nuevos –a lo EEUU tras la guerra-, los sacerdotes nombran reyes soldado y su dios manda sueños proféticos, coronas de mariposas y palomas salvadoras.

Que el palacio real sea de cristal, con toques victorianos y pasillos de lo West Wing sólo confunde más. Que el shepherd David mire de tú a tú a un tanque Goliathiano –a la Tiananmen- y lo destruya con una simple granada es una escena memorable pero propagandística y sin originalidad, seguido de otra escena emotiva con su bandera manchada de sangre en una colina -a lo Iwo Jima-.

El príncipe merece ser británico –qué digo, monaqués-, la princesa es otra Diana incomprendida y la reina madre es peor q la Reina Madre, acompañados por la guardia shakesperiana –cómo me recuerdan a los soldados de Hamlet-.

El Rey es Ian McShane. Una excelente elección. Un rey magnífico, complicado, humano, manipulador, sangriento, paternal, homicida. Él es el verdadero Goliath de la historia, ante el q David se queda pasmado y bobo, sin granada en la mano ni aceite ungido en la frente.

El sacerdote, excepcional, infrautilizado. Qué desperdicio. La visión de la religión israelita atemperada por los humos modernos y evoluciones darwinianas.

Se están quejando de q es complicada, de q no tiene humor, de q es como una telenovela, de q, increíble, parece de la HBO sin serlo. La opinión general es q será cancelada. Una pena.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues gracias a tu descripción de la serie me he visto los cinco primeros epis y todavía no sé si me gusta, aunque he sacado dos conclusiones rápidas:

1. Después de ver series británicas se hace cuesta arriba ver series yanquis
y
2. Esta gente no tiene ni idea de lo que es una monarquía ni se les ha ocurrido investigar un poco.

Pero bueno, además de estas cosillas, reconozco que es una serie entretenida, y ganaría mucho si se ahorraran las tramas que toda serie estadounidense debe tener, como la historia esa rara de amor entre el héroe granjero y la princesita (dos personajes que hacen aguas por todas partes, por cierto).

Me gusta más el príncipe, que tiene mirada de malo, aunque tampoco le estén dando mucha bola, y el rey, claro, que mola. Eso sí, a veces parece más un jefe mafioso que un rey, pero bueno.

Y no sé, la seguiré viendo de momento, a ver si por fin pasa algo y se ve de qué va ;-)

Vok