domingo, abril 26, 2009

Angelitos


Acabo de leer El príncipe de la niebla, de R. Zafón. Nada interesante ni nuevo bajo el sol, la verdad. E incluso hay un par de cosillas q me han recordado a Doctor Who (Blink) y Torchwood (From Out Of The Rain).

Hay una estatua de un ángel q da mucho miedo, un reloj de bolsillo y unos feriantes misteriosos y malvados q desaparecen de la noche a la mañana. ¿Coincidencia? ¿Aspectos del inconsciente colectivo occidental?

En fin, yo os recomiendo más DW o TW q Zafón. Vosotros elegís.

¿RIP a T:SCC?

Creo recordar que en la anotación que escribí sobre el piloto de T:SCC mencionaba que el recurso de saltar al futuro me pareció una estupenda idea, si bien se explicaba por motivos presupuestarios (es más barato grabar en la época actual que recrear el pasado).

En las películas el salto en el tiempo siempre es hacia atrás -el terminator de turno enviado a matar a JC-, e introducir la máquina del tiempo en el pasado me pareció genial, ya q ampliaba mucho las posibilidades.

En el transcurso de la serie, sin embargo, no se volvió a usar y se quedó en el olvido. Hasta q en el último episodio, en ese al q pocos espectadores llegaron después de una lentísima segunda temporada, de repente nos vuelven de revés las reglas del juego y aprendimos que la guerra de JC es una guerra temporal con todas sus consecuencias, y q JC tb viaja en el tiempo, como su padre.

Y eso sí es ampliar la franquicia, eso sí es ofrecer ideas nuevas, eso sí justifica una serie. Y va, y es el último episodio, después de unos arcos temáticos especialmente aburridos y sin sentido. La historia de Jesse me parece tonta e increíble, sacada de la manga sin pensarla mucho; la historia de los tres puntos, más de lo mismo; el combo Weaver y John Henry tangencial, y el personaje de Ellison está totalmente desperdiciado.

Además, me da la sensación de q han hecho trampas, ocultando detalles al espectador para hacer la historia más sorprendente en los últimos episodios. Lo cual es algo corriente en las series, pero no con tanta insistencia.

Pese a lo dicho, ¿recomiendo ver la serie? Sí, sin duda. Es más dramática que las películas, los protagonistas son los personajes, no las escenas de lucha, y es honesta consigo misma y valiente: soy así, quiéreme u ódiame, pero no cambio, piensa lo q quieras de mí, de mis personajes, de mis historias, vete si no te interesa, soy así.


Y sí, sigo pensando q Sarah Connor está loca de atar, pero olé sus huevos.

5º de Kings

Después del comentario de Vok a mi anterior anotación, me siento en la obligación de contaros el episodio 5 de Kings.

Hete aquí q eres el Director general de una gran empresa, colocado ahí por el Presidente, un tío esquivo y poco comunicativo pero con un poder absoluto.

Hete aquí q tienes a un par de subordinados a los q tienes un gran cariño y vas colocando poquito a poquito.

Hete aquí q en una OPA hostil uno de tus empleados del almacén, o algún sitio de esos de los q sólo te han contado q existen, se convierte en héroe y salva tu empresa.

Hete aquí q haces cosillas q no molan al Presi y éste te retira el saludo y su apoyo. Vas jodido ya en lo q resta del año.

Hete aquí q un día ves al Presi saludar al héroe ese del almacén, y caes en la cuenta: ahí va tu reemplazo.

Y mierda, ya no puedes colocar bien a esos dos subordinados a los q quieres mucho.

Pero piensas, ¿qué puedo hacer? Pues, evidentemente, usas al héroe en todo lo q puedes y en todas las situaciones jodidas, dices a tu subordinado q aprenda a dirigir en la sombra (le buscas un buen puesto en la Dirección Económica y RRHH), y haces malabares con los varios traidores q te están saliendo de debajo de las sillas.

Y hete aquí q en el siguiente episodio le empiezas a coger cariño al héroe. Cosa q no esperabas. Y mira q te sorprende.

miércoles, abril 01, 2009

Reyes en Nueva York

Bíblicos, imperfectos, con un dios exigente y sacerdotes vigilantes, rodeados de guerra, construyendo la Historia.

Pero es una historia moderna, con Beethoven, Liszt, tanques, móviles y flashes de cámaras.

Se reconstruyen ciudades –a lo NY tras el 11S-, se crean países nuevos –a lo EEUU tras la guerra-, los sacerdotes nombran reyes soldado y su dios manda sueños proféticos, coronas de mariposas y palomas salvadoras.

Que el palacio real sea de cristal, con toques victorianos y pasillos de lo West Wing sólo confunde más. Que el shepherd David mire de tú a tú a un tanque Goliathiano –a la Tiananmen- y lo destruya con una simple granada es una escena memorable pero propagandística y sin originalidad, seguido de otra escena emotiva con su bandera manchada de sangre en una colina -a lo Iwo Jima-.

El príncipe merece ser británico –qué digo, monaqués-, la princesa es otra Diana incomprendida y la reina madre es peor q la Reina Madre, acompañados por la guardia shakesperiana –cómo me recuerdan a los soldados de Hamlet-.

El Rey es Ian McShane. Una excelente elección. Un rey magnífico, complicado, humano, manipulador, sangriento, paternal, homicida. Él es el verdadero Goliath de la historia, ante el q David se queda pasmado y bobo, sin granada en la mano ni aceite ungido en la frente.

El sacerdote, excepcional, infrautilizado. Qué desperdicio. La visión de la religión israelita atemperada por los humos modernos y evoluciones darwinianas.

Se están quejando de q es complicada, de q no tiene humor, de q es como una telenovela, de q, increíble, parece de la HBO sin serlo. La opinión general es q será cancelada. Una pena.