miércoles, marzo 05, 2008

Mercenarios

Ayer vi los dos últimos eps de la demasiado corta 1ª temp de TSCC. (Ni que decir tiene q ESPERO q haya una 2ª!)

Como ya sabéis, me ha encantado esta serie, y estos eps han sido un excelente final, auqn no fueran pensados para eso. Se habían comprometido a 13 eps, y sólo por la huelga de guionistas nos hemos visto reducidos a disfrutar solo de 9.

Ahora me esperan varios días de mono, mi dosis semanal ha desaparecido, por lo q me temo q he empezado a ver relaciones con la serie en todas partes. Y eso, con el trabajo al q me dedico, significa q voy a copiaros alguna q otra noticia ;-)

Ésta de abajo me ha hecho considerar la serie desde un punto de vista real, es decir, una madre joven con un niño pequeño, paranoica y yendo a las guerrillas de Centroamérica para aprender el oficio de la guerra. Tremendo. Y luego, no contenta con la mala educación q está ofreciendo a su hijo, vuelve a su país a volar edificios como una terrorista cualquiera, porq odia a las máquinas y cree q éstas serán las culpables del apocalipsis y final destrucción de la especie humana. Ni Mulder era tan atrevido con su paranoia.

En fin, os dejo con la noticia, ya de por sí preocupante, a dónde va a parar el mundo…


Pereyra: ´Las ETT de las guerras son hoy las corporaciones militares privadas
farodevigo.es, 04 de marzo de 2008

Hoy las corporaciones militares privadas son las ETT (empresas de trabajo temporal) de la guerra porque su misión es reclutar, entrenar y proveer personal militar a quien lo demande". Esa afirmación tan descriptiva del presente bélico la hizo ayer el historiador Daniel Pereyra durante su charla en el Club FARO sobre "Mercenarios, el negocio de la guerra.

Presentado por Roberto Mansilla, analista del Instituto Galego de Análise Internacional, Pereyra dio las claves principales de esa creciente privatización que ha ido experimentando la guerra en general, muy particularmente dentro de la nueva doctrina militar de los Estados Unidos. Hoy esas ETT de las guerras, la corporaciones militares privadas, dijo para redondear su frase inicial, pueden suministrar desde interrogadores en algún dialecto a controladores aéreos o personal de combate especializado. De su rentabilidad es prueba, por ejemplo, que el más grande fabricante del mundo de armas acabe de comprar una de estas empresas por 460 millones de dólares".
En cuatro ejes centró su intervención Pereyra: uno, los profundos cambios habidos tras la II Guerra Mundial en materia militar y de seguridad; dos, la aparición de los mercenarios como uno de estos principales cambios; tres, quiénes son los beneficiarios del negocio de la guerra; y cuarto eje, el significado de la Guerra Global Permanente como parte de la nueva geoestrategia norteamericana y la vulneración de derechos humanos que supone.

Guerra y negocios
La guerra y los negocios han estado siempre de la mano, pro en el último cuatro de siglo esa asociación se ha hecho especialmente fructífera. Esa fue una idea inicial de la charla, en la que afirmó que también la figura de los mercenarios había acompañado a la historia humana. "Pero los de hoy -matizó-son un nuevo tipo de mercenarios para un nuevo tipo de guerras y están al servicio de grandes corporaciones privadas y estados o, precisando más, de imperios".
¿Cuáles son los cambios más importantes en las formas de hacer las guerras? El analista dijo que de aquellas habidas hasta la II Guerra Mundial en las que se declaraba hasta la hora de comienzo y funcionaban incluso criterios de honor se había pasado a una variedad que incluía guerras no declaradas, asimétricas, de baja intensidad, aparición de bandas y ejércitos mercenarios o la llamada Guerra Global Permanente decretada por Estados Unidos y Bush en 2001, que no tiene fronteras porque va allá donde está el supuesto enemigo (Afganistán, Irak...).
Fue a partir de la II G.M. cuando surgió algo que el presidente Eisenhower denominó "complejo militar-industrial", aunque alertó sobre su peligro: "Nunca deberemos permitir que el peso de este complejo ponga en peligro nuetras libertades democráticas", escribió en 1961. Sus predicciones parecen haberse cumplido como demuestra el resultado de la llamada Guerra Global Permanente contra los enemigos de la nación americana (y por tanto del mundo civilizado), según explicó Pereyro.
"Hay unos ejes del mal y no hay fronteras -dijo-, el escenario es el mundo, no existen leyes humanitarias ni para prisioneros ni civiles, hay destrucción de infraestructura civil, éxodos masivos, secuestros sin juicios ni defensa (Guantánamo), legalización de la tortura...".
Refiriéndose al cambio estructural en los ejércitos, afirmó que esos cambios "se han dado amparados en una privatización creciente de la violencia, nada diferente a lo que ocurre en la sociedad neoliberal con la privatización de bienes y servicios"
¿Quiénes se benefician de ello? Los primeros los fabricantes de armas y toda su cadena. Se ha pasado de dos bombas atómicas en la II G. M. a 10.000 ojivas nucleares en todo el mundo. Estados Unidos calcula en un millón de millones de dólares el gasto mundial y el de ellos supone la mitad".

Mercenarios a golpe de teléfono y buenas pagas
Leyó Pereyra una afirmación de Brzezinski, ex secretario de Estado norteamericano, que habla por sí misma del nuevo poder imperial: "Los 3 grandes objetivos de la geoestrategia imperial son los de impedir choques entre los vasallos y mantener su dependencia en términos de seguridad, mantener a los tributarios dependientes y protegidos e impedir la unión de los bárbaros (se refiere a Cuba, Iran...). Nuestra principal meta se resume en consolidar, a través de una asociación trasatlántica más genuina (se refiere a Europa), la cabeza de puente estadounidense en el continente euroasiático".
Ante la incapacidad de reclutar personal nacional para guerras que ni siquiera son propias ni pueden llamarse patrióticas, aparece el mercenariado. "Si quieres tener un ejército no tienes más que levantar un teléfono, siempre que tengas dinero para pagarlo", dijo Pereyra. Y enumeró ejemplos como el de Afganistán contra la ocupación rusa, en el que hubo unos cien mil mercenarios apoyados por la CIA, cada uno de los cuales cobraba 300 dólares mensuales (durante 10 años)."Hoy llegan a cobrar 14.000 al mes".
Se refirió al papel mojado de la declaracion de la ONU de 1989, que convirtió en un delito contratar humanos para matar a otros humanos, aunque sólo fuera frmada por 30 países y los otros no la tuvieran en cuenta. "Los vimos después -dijo- en la Guerra de Yugoslavia, hasta el punto de que el ejército croata fue creado por una empresa privada norteamericana. Luego otra vez Afganistán, Irak... A Irak mandó Estados Unidos unos 140.000 soldados, apoyados por unos 20.000 aliados. pero la guerra se prolongó y hoy se calculan que hay unos 170.000 soldados regulares y más de 100.000 mercenarios, sin contar el pago a la policía iraquí (146.000) y al ejército iraquí, unos 142.000. Así siguen las cosas".

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