domingo, diciembre 30, 2007

Cuando la sangre mancha

Del barroco al neoclasicismo en un paso. Así me siento al comparar Millennium y Dexter.

Luces y sombras, angustia, psicosis, Mal con mayúsculas y endiosado, poemas llenos de gritos, paroxismo histérico.

Y tenemos a nuestro nuevo favorito, lleno de vida y colores brillantes, bajo un cielo azul y un sol dorado, sonriente y pícaro, confuso ladrón de vidas.

Son policía y asesino en serie. 40 o más asesinatos troceados que tiene Dexter, multitud de locos capturados que tiene Frank. Y la buena vida la lleva el chico de oro, por mucha casa amarilla de Black.

El caso es ambas series resultan difíciles de ver, me han dicho. A mí me encantan. Historias de asesinos ha habido desde siempre, recordemos al lobo feroz; creo q a los escritores les fascinan. No me extraña.

Ah, y la segunda temporada de Dexter: así se hacen las cosas, guionistas de Heroes, aprended! En dos episodios se rematan los flecos y luego, OTRA historia, que amplía y completa la primera. Y la chica, esa sí que es una fuerza maligna de la naturaleza. Incomprensible, inesperada, imprevisible. Un deus ex machina británico. Qué más se puede pedir.

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