viernes, abril 13, 2007

Galactica: lo q pudo haber sido

Estoy viendo Galactica por SciFi Channel y he de decir: ¡qué desperdicio de serie!
Con lo bien que empezó, y ese espectacular primer ep después de la miniserie!

Ahora volvemos a buscar cylons (los famosos Cinco, como los libros juveniles), y volvemos con lo de "mi dios es verdadero", "no! son los míos", "hereje!", y demás pamplinas q me recuerdan mucho a la vida real...
Al menos hace mucho ya q no sale el bebé/niña, porq es cargante esa historia también.
Y ahora resulta q Apolo y Starbuck se quieren, qué novedad, y q están buscando comida, otra novedad, y q Baltar está loco pero sabe interpretar de muerte las profecías religiosas... Pero vamos a ver, ¿es q no tienen ideas buenas? Pues va a ser q no, oye.

Me recuerda demasiado a Stargate... Qué desperdicio...

Y el martes q viene vuelven a la carga con la última temp de Enterprise... me queda menos para ver a Riker de cocinero! ;-D
Ah, y esto me recuerda q mañana es la boda de Rafa y Alda.. ¿Llevará Rafa debajo del traje la camiseta amarilla de ingeniero? Jejejeje

Si en realidad somos buenas personas

¿Más de Robin Hood? Leed este articulo (creo q os lo he mandado por correo a algunos...):

Todos somos Robin Hood
Un estudio muestra que las personas tienden de forma natural a quitar al que más tiene y dar al que menos posee
E. DE B. - Madrid - 12/04/2007


Dar y quitar. Es el juego más tonto del mundo. Tanto, que ni siquiera se sabe cuándo se gana. Pero ahí está la gracia: dar un dinero ficticio a los jugadores, y ver qué hacen con él y con el de los demás. El resultado, cuando no hay otros intereses, es que los participantes tienden a igualar las cantidades: le quitan al que más tiene, y le dan al que menos. En este ficticio bosque de Sherwood, Robin Hood no hubiera necesitado de los abusos de los normandos para actuar.

El ensayo ha sido realizado en la Universidad de San Diego en California. Su objetivo era buscar cuáles son las motivaciones que mueven a las personas cuando no hay un interés particular. Para probarlo, los investigadores reclutaron a 120 estudiantes de distintas facultades que no se conocían entre sí. Y les asignaron, por azar, una cantidad variable de dinero falso -lo que los antropólogos llamaron unidades monetarias-.

Luego comenzaba el juego: un proceso sin normas en los que cada uno podía decidir qué hacía con lo suyo y con lo de los demás, pero sin verse la cara y cambiando de grupo cada vez, para que no influyeran manías o simpatías. El resultado fue el siguiente: los que más tenían recibieron una media de 8,9 ataques de otros participantes que querían reducir sus posesiones, frente a 1,6 acciones para reducir el dinero que sufrieron los que tenían una cantidad por debajo de la media. Por el contrario, los más pobres recibían 11,1 regalos de media por partida; mientras que los más ricos sólo se beneficiaban de cuatro ofertas.

Los científicos ya habían descrito comportamientos similares, pero en situaciones en las que tener más era bueno y tener menos era malo. Además, en esos casos muchas veces interviene un concepto de falsa solidaridad: se tiende a dar al que menos tiene porque así, juntando pocas cantidades, se puede conseguir una presencia fuerte y ser tenido en cuenta.

Pero en este caso no hay factores externos. Es la pura voluntad de los jugadores la que tiende a igualar las cantidades. Aun cuando no saquen ningún beneficio ni causen ningún perjuicio. La justicia retributiva está, de alguna manera, inscrita en nuestro funcionamiento.

Para asegurar las conclusiones, los científicos hicieron varias rondas del juego. Repartieron cantidades distintas en grupos diferentes aunque formados por los mismos participantes. Ni siquiera el hecho de saber que el juego no llevaba a ninguna parte hizo que cambiaran los patrones de conducta. Al final, la tendencia era siempre la misma: quitar a los ricos y dar a los pobres.

La única variable recogida en el estudio, que ha publicado Nature, depende de lo que cada jugador tiene en cada momento y la diferencia con las cantidades que se asignan a los demás: a menos unidades monetarias, más agresivo será su comportamiento para quitar dinero a los ricos, y viceversa: si uno sabe que forma parte del grupo con más dinero, se vuelve más generoso con los menos favorecidos.

Los autores del trabajo sólo encuentran una explicación para la conducta de los jugadores. En otros experimentos había factores, como la rabia o las manías personales, que podían justificar esta necesidad de dañar a los que más tienen. Este factor se mantiene en este juego. Aun sin conocer a los que más tienen, los jugadores manifestaron que sentían cierto enfado con los más favorecidos.

En una escala del 1 al 7 (1 sería me da igual, y 7 me cae fatal), el 46% de los participantes afirmaban que, de alguna manera, se sentían molestos por la injusticia del reparto. Cuando la diferencia entre los que más tenían y los que menos era mayor (lo que los científicos definen como un escenario de gran injusticia), esta rabia aumenta, y un 75% se sentía molesto.

Este enfado hacia los que más tienen ha sido el único motivo que se ha podido justificar para el resultado del experimento. Los jugadores que afirmaban estar más enfadados tenían una mayor tendencia a quitarle dinero a los más ricos. Pero también eran los que más frecuentemente favorecían a los que habían recibido menos.
Al final, el sentido de justicia no era más que una reacción egoísta ante la rabia experimentada. Lo mismo que si hubiera habido algo que ganar.

Heroes: cómics



¿Os ha intrigado la imagen? Leed los comics de Heroes..


No digo más!

Robin Hood

No puedo más que confesar q la nueva serie de Robin Hood de la BBC me ha encantado. Y esto es una confesión, porq mira q es mala! El piloto es de los q echan para atrás (peor q el de B5, q ya es decir), y no sé por qué seguí y vi el 2º ep, pero en fin, una es teleadicta... y me enganché.

Robin en un jovenzuelo q no convence como líder; el sherif es de risa; Guy es un palo de madera, Marian es una lista, Much habla demasiado, Djack parece de otro planeta, Little John gruñe demasiado, Will habla demasido bajo y los chistes de Allan son malos.
El guión es patético, aunq a partir de la aparición de Djack mejora.. un poco...
El vestuario ni intenta ser medieval (para qué), hay hasta camisetas y chinos y si veis los vestiditos de Marian os caéis del susto de lo hortera.
El lenguaje tampoco es medieval, las armas no son como deben ser, el ruidito de la flechita se repite como el ajo y la historia no se la creen ni ellos mismos.
Dicho todo esto, vuelvo a decir q me ha encantado y q espero con ansia la 2ª temp.
Robin tiene una sonrisa encantadora y traviesa, Marian mola cuando lucha y hace taichi, Little John en el fondo es un buenazo, Much ama a su joven señor descaradamente, el sherif debo decir q tiene unas frases a veces muy ingeniosas y divertidas (y cuando mata al pajarillo hasta me sorprendió), el pobre de Guy tiene q aguantar a su jefe el sherif con resignación (y eso es tan común en la vida real...), Allan, Djack y Will hacen un trío encantador y en fin, q cuando veo a Robin disparar flechas es q me emociono...
Los productores dicen q intentan acercar la historia a los jóvenes actuales (lo cual disculpa los muchos anacronismos), y el caso es q ahora me fijo mucho más en el vestuario y tiene su gracia, eso de decir: "jo, una monja con un hábito de raso!" ;-)
El caso es q me apetece ver, otra vez, por ni se sabé ya la cantidad de veces, Robin de Sherwood, esa gran serie de los 80, con música de Clannad, magia celta y disparates británicos.

¡Si es q los ingleses están locos!