martes, mayo 02, 2006

De puente

El ratoncito Pérez o el primer contacto con la economía de mercado

¿Qué se puede hacer con 4 días festivos y una tendinitis en el pie? Pues ver pelis, series y leer, lo cual, si se me permite decirlo, no está mal, aunque la verdad es que una vueltecita por ahí no me disgustaría, pero me duele el pie ya solo de ir al videoclub, que está a como unos 5 minutos escasos de mi casa... así q a joderse tocan.

Y ayer, después de The Closer, vi
En la oscuridad (Darkness Falls, 2003). Bueno, antes intenté ver una romanticona de Val Kilmer que hace de ciego, pero no me hizo nada de gracia, y le dejé pronto. Y la peli de miedo como que por lo menos la terminé, aunque no es nada del otro mundo: en un pueblecito (con un precioso faro) americano hay una leyenda que habla sobre una viejecita que se convirtió en la malvada Hada de los dientes (alas Ratoncito Pérez a lo gore, ya sabemos cómo se las gastan las hadas en la literatura anglosajona clásica, y si no, leed Los libros de la magia, de Neil Gayman et al.) y claro, hay un niño, su hermana mayor y un amigo de la hermana que hace de héroe. Todo termina bien, aunque la secuencia inicial es un poco de infarto (para mí) y la vi cambiando de canal como una loca.
El caso es que tiene todos los ingredientes para que me quede colgada con esa peli: un pueblecito americano perdido (con faro incluido), una leyenda urbana, suspense con sombras y extraños ruidos... ¿Os recuerda algo? Sí, efectivamente, Supernatural. (Sonreíd por favor.) Incluso uno de los personajes he descubierto que se apellida Winchester. Caso crónico el mío. El jueves que viene el último episodio de la 1ª temporada (sí, ya sé, ya lo sabéis, ya os lo he dicho!). Como no la renueven me cago en todos los productores de televisión americanos.


La Serenidad rusa, con wetas y niños guapos

He visto al fin
Serenity (2005). No está mal, mejor que la serie, desde luego, al menos pasan cosas, que ya es algo. Me hizo gracia ver cómo resuelven el misterio de los hermanos en las primeras secuencias... así da gusto, rapidito. Y el final es concluyente, lo cual es mejor aún (no vería una segunda parte, si os digo la verdad).

Lo curioso del caso es que me ha llamado más la atención una peli de miedo rusa, sí, efectivamente, rusa.
Guardianes de la noche (Night watch, Nochnoi dozor, 2004). Me explico mejor, no es buena, pero me hizo gracia verla. Es como ver una peli de horror clásica con ciertos giros inesperados, supongo que plenamente rusos. No dice nada nuevo ni aporta nada al género, pero qué demonios, me lo pasé bien viendo al protagonista, que está como una cabra. Bueno, todos los personajes están como unas cabras. Y te ríes, que no es poco.

Y atención atención, no veáis nunca pelis de miedo serie B neocelandesas. Jesúsmaríayjosé, qué experiencia. El engendro se llama
The Irrefutable Truth About Demons (2000), y ¿por qué la he visto?, porque actúa Karl Urban, y me tiran los niños guapos, ya me conocéis. Dos cosas: el acento inglés de esas tierras es “salvaje” por decir algo y creedme cuando os digo que las sombras azules con purpurina no sientan bien a nadie, y mucho menos regurgitar cucarachas. El detalle de los wetas, pasable, me hacen gracia, aunque sean insectos; al fin y al cabo al parecer es el animal fetiche de Nueva Zelanda, como aquí el toro.
Ah, fue nominada en Sitges. No sé qué comentario hacer con respecto al festival viendo lo que he visto, nada bueno, a no ser que se especialice en serie B, en ese caso, están locos premiar pelis así, pero oye, existen los Oscar, ¿no? Así que de perdidos al río.

Y otra de niños guapos: una de Jensen Ackles,
Devour (2005). No la veáis, qué desperdicio. Menudas pelis me trago a veces.


La ONU o qué bonito el terrorismo en casa

La intérprete (2005), con Nicole Kidman, de Sydney Pollack. Se supone que es buena, eso dicen las críticas. Me aburrí, y no me pude creer nada de lo que contaba (África, genocidio, terrorismo, qué buenos somos en la ONU...). Puro cartón piedra y maquillaje. No me gusta que me vendan ética y buenas intenciones. O si lo hacen, que no sea en Nueva York.


Ah, pero si era él

Identidad (2003). 10 personas que van siendo asesinadas en un motel en una noche de lluvia, con un esperado final inesperado. A los americanos les deben encantar estas tramas, las repiten más que el ajo en una comida italiana. Prescindible. Pero si la veis, fijaos que el actor que hace de dueño del motel es el mismo que hace de judío en Deadwood. Sólo faltaba Bullock y el dueño del Gem para sentirme en casa, je.

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