miércoles, mayo 24, 2006

Obviedades

Buscando foros de Criminal Minds (serie a la que me he enganchado malamente) en el Google (esa caja de sorpresas), he encontrado este artículo de diciembre de 2005 en el q la directora del departamento de programación de Antena 3 nos dice cosas q todos sabíamos:

Las series americanas: Rentabilidad y Creatividad en la Parrilla
Lunes 5 de diciembre de 2005.

Charo Calvo
Directora del departamento de programación de Antena 3
La ficción es y ha sido desde el inicio de las emisiones en el Paseo de la Habana, allá por los años 50 del pasado siglo, el formato rey de nuestra televisión. Largometrajes, seriales grabados en Prado del Rey o series procedentes de los EEUU ocuparon desde un primer momento lugares destacados en el monopolio televisivo de nuestro país.
Casi medio siglo después las series, ya sean de producción propia o ajena, de largo recorrido o de capítulos limitados, drama o comedia, de media hora o de hora y media, se han convertido en el formato más rentable para una televisión. Ocupan, en la mayoría de las ocasiones, el horario de máxima audiencia, y, en otras muchas, el post-primetime con reposiciones de capítulos de la misma serie, pero de otras temporadas. Si son de producción propia, las cadenas pueden alargar o reducir la duración de un capítulo, dependiendo de las necesidades de programación y, sobre todo pueden ligar su imagen de cadena a una cabecera de éxito.
Sin embargo el cine, a pesar de ser el género de prestigio dentro de la ficción, parece haber perdido eficacia en las televisiones generalistas. Es lógico si analizamos el recorrido de un largometraje desde que se estrena en salas comerciales y obtiene un gran éxito de taquilla hasta su emisión en una TV en abierto; varios millones de personas pueden acudir al cine para disfrutar de la película y posteriormente, el largometraje inicia su andadura por el negocio del Video/DVD, con el alquiler y/o venta directa. Meses después y, simultáneamente al video, pasa a “pay per view”, o pago por visión a través de canales de cable o satélite, y ahora también por ADSL. A veces nos vamos al quiosco de la esquina y podemos ver que tal o cual periódico o revista nos “regala”, pagando 5 €, este título. Tras este periodo de tiempo, esta película pasa a los canales de pago y multidifusión, durante un periodo no inferior a 12 meses, y, una vez superado estos obstáculos, los canales en abierto pueden programar la película, eligiendo el día más adecuado para conquistar a aquellos individuos que, por casualidad, no han visto todavía esta película, y por la cual han pagado cientos de miles de euros.
Aún así el cine es un formato imprescindible en una televisión generalista. Con una estudiada selección de títulos y cuidando la imagen del contenedor se puede alcanzar una audiencia media muy superior a la de la cadena. Pero, además sirve para tapar agujeros en la parrilla, para sustituir un programa que no alcanza las expectativas puestas en él y para cubrir días especiales o de fiesta: programar un largometraje no supone la puesta en marcha de una complicada y costosa máquina de producción, sólo se necesita haberla comprado y que el periodo de vigencia esté en vigor.
Hemos visto que las series están ganando terreno a los largometrajes, pero no sólo desde un punto de vista de utilidad y eficacia, también en creatividad, originalidad e incluso en calidad. Si se analiza el producto procedente de la industria de Hollywood, de las grandes productoras cinematográficas, se puede observar una carencia de ideas novedosas o un miedo exacerbado a ellas, por eso se recurre a secuelas de títulos de éxito, como “Superman returns”. “Saw II”, “King Kong”, “Esta abuela es un peligro 2”, entre otras. Pero paralelamente a este estancamiento creativo, las grandes productoras Fox, Touchstone, Paramount y Universal parecen estar dando rienda a los guionistas y gracias a ello, los espectadores podemos disfrutar de series de calidad, bien escritas y con una producción casi comparable a los filmes destinados a su estreno en salas. Así, “Mujeres Desesperadas”, emitida por TVE1 en la pasada temporada, y en EEUU por la ABC los domingos en prime time, consigue en su país de origen, ser el programa más visto de la semana, por individuos con edades comprendidas entre los 18 y 49 años, alcanzando un total de 24 millones de espectadores. Esta serie, cuya sinopsis la podría clasificar como una más entre todas las de su mismo género y temática, adquiere su excepcionalidad gracias a sus originales guiones, la naturalidad y frescura con la que se abordan situaciones manoseadas en exceso, pero sobre todo por la capacidad de sus creadores de dar vida a sus personajes, hacerles creíbles a pesar de sus excéntricas tramas: sus personajes se cubren de piel, adquieren vida por sí solos y consiguen identificarse con los telespectadores.
Mención merece también “Perdidos”, inquietante serie de suspense y misterio que ha conseguido atrapar al público americano los días de su emisión en la ABC, los miércoles en primetime, reuniendo ante el televisor a más de 21 millones de individuos, colocándose así en el primer puesto del ranking del día.
Estas y otras series como “Prison Break”, de la 20th Century Fox Television, o “Criminal Minds” de la Paramount Televisión, y emitida por la CBS, aparecidas en los mercados internacionales (los Screaning de L.A.) durante este año, están canalizando las nuevas ideas y el buen hacer de los creativos, que parecen tener las manos atadas en el mercado cinematográfico, cada vez más pobre en ideas y más rico en costes de producción.

Pues eso, confirmado por una "experta", q vivan las series y las madres, y padres, q las parieron ;-)

lunes, mayo 08, 2006

La Atlántida

Mi vena arqueológica me hace copiaros este artículo que he leído en El País:

Una rama de olivo data una catástrofe
El análisis del vegetal pone fecha exacta a la erupción de la isla de Thera
JACINTO ANTÓN - Barcelona
EL PAÍS - Última - 08-05-2006

Una vieja, humilde y retorcida rama de olivo ha emergido de la legendaria época del Minotauro como testimonio fundamental de la mayor catástrofe de la antigüedad. La rama fue enterrada durante la devastadora erupción volcánica que a finales de la Edad del Bronce reventó la isla de Thera (actual Santorini, en el mar Egeo), afectó a amplias zonas del Mediterráneo y, según creen los especialistas, provocó el colapso de la civilización minoica, con centro en la cercana Creta. El análisis del radiocarbono de la rama ha permitido fechar con exactitud el momento de la muerte del olivo sepultado por el material volcánico.
La investigación, publicada en la revista Science, sitúa la erupción, que marcó el final de una época y posiblemente contribuyó a crear el mito de la Atlántida, entre los años 1627 y 1600 antes de Cristo, lo que supone adelantarla más de un siglo sobre la fecha que antes se barajaba. Por consiguiente, en un efecto dominó, la cronología histórica se desplaza hacia atrás y, opinan los estudiosos, debería ser revisada. Algo así, para la historia del área mediterránea, como si la conquista de Granada o la caída de Constantinopla, se hubieran producido cien años antes.
La explosión de la isla de Thera fue un suceso aún más brutal que la erupción del Krakatoa en 1883, con la que comparte muchas características, como la formación de tsunamis al colapsar la caldera volcánica. Si el volcán indonesio explotó con un VEI (índice de explosividad volcánica) de grado 6, el del mar Egeo lo hizo con un valor de 7, que los vulcanólogos consideran "colosal".
En 1967, Spyridon Marinatos descubrió en Thera los restos de lo que debió haber sido una gran ciudad, de tamaño y (mala) suerte comparables a Pompeya. También aquí se habían conservado las paredes, las calles y frescos, de estilo minoico. No se han hallado, todavía, cuerpos humanos, pero sería ingenuo pensar que la gente pudo escapar de semejante infierno. La erupción que destruyó el lugar y le dio su extravagante fisonomía actual fue seguramente una de las peores que ha visto la humanidad. Al penetrar el agua del mar por las grietas del cráter entrando en contacto con el magma se produjo una explosión tremenda. Debió oírse en todo el sur de Europa, Norte de África y Oriente Medio y arrojó tal cantidad de ceniza a la atmósfera que oscureció el cielo de la región durante días.
Desde el punto de vista de la historia, el efecto principal de la erupción fue que provocó el colapso de la civilización minoica. Se cree que, además de terremotos, golpearon Creta olas de nueve metros de altura. La ceniza de la erupción arruinó las cosechas durante años. El poder marítimo cretense, que sostenía una red de vínculos mediterráneos, se quebró. Se tejerían leyendas y mitos que aludirían a una isla sepultada en el mar en una incomprensible orgía de destrucción. Es posible que una de ellas fuera la de la Atlántida. El eco de la erupción acaso resuena en obras griegas posteriores. En su tragedia Hipólito, Eurípides menciona "una ola sobrenatural que llegaba hasta el cielo"... Pero no nos ha llegado ninguna fuente escrita contemporánea de la catástrofe. Entonces el griego aún no existía y la escritura cretense de la época, el lineal A, permanece indescifrado. No tenemos la suerte de contar con el testimonio de un testigo humano -como lo fue Plinio con la erupción del Vesubio en el año 79-, pero sí con una elocuente rama de olivo.

martes, mayo 02, 2006

De puente

El ratoncito Pérez o el primer contacto con la economía de mercado

¿Qué se puede hacer con 4 días festivos y una tendinitis en el pie? Pues ver pelis, series y leer, lo cual, si se me permite decirlo, no está mal, aunque la verdad es que una vueltecita por ahí no me disgustaría, pero me duele el pie ya solo de ir al videoclub, que está a como unos 5 minutos escasos de mi casa... así q a joderse tocan.

Y ayer, después de The Closer, vi
En la oscuridad (Darkness Falls, 2003). Bueno, antes intenté ver una romanticona de Val Kilmer que hace de ciego, pero no me hizo nada de gracia, y le dejé pronto. Y la peli de miedo como que por lo menos la terminé, aunque no es nada del otro mundo: en un pueblecito (con un precioso faro) americano hay una leyenda que habla sobre una viejecita que se convirtió en la malvada Hada de los dientes (alas Ratoncito Pérez a lo gore, ya sabemos cómo se las gastan las hadas en la literatura anglosajona clásica, y si no, leed Los libros de la magia, de Neil Gayman et al.) y claro, hay un niño, su hermana mayor y un amigo de la hermana que hace de héroe. Todo termina bien, aunque la secuencia inicial es un poco de infarto (para mí) y la vi cambiando de canal como una loca.
El caso es que tiene todos los ingredientes para que me quede colgada con esa peli: un pueblecito americano perdido (con faro incluido), una leyenda urbana, suspense con sombras y extraños ruidos... ¿Os recuerda algo? Sí, efectivamente, Supernatural. (Sonreíd por favor.) Incluso uno de los personajes he descubierto que se apellida Winchester. Caso crónico el mío. El jueves que viene el último episodio de la 1ª temporada (sí, ya sé, ya lo sabéis, ya os lo he dicho!). Como no la renueven me cago en todos los productores de televisión americanos.


La Serenidad rusa, con wetas y niños guapos

He visto al fin
Serenity (2005). No está mal, mejor que la serie, desde luego, al menos pasan cosas, que ya es algo. Me hizo gracia ver cómo resuelven el misterio de los hermanos en las primeras secuencias... así da gusto, rapidito. Y el final es concluyente, lo cual es mejor aún (no vería una segunda parte, si os digo la verdad).

Lo curioso del caso es que me ha llamado más la atención una peli de miedo rusa, sí, efectivamente, rusa.
Guardianes de la noche (Night watch, Nochnoi dozor, 2004). Me explico mejor, no es buena, pero me hizo gracia verla. Es como ver una peli de horror clásica con ciertos giros inesperados, supongo que plenamente rusos. No dice nada nuevo ni aporta nada al género, pero qué demonios, me lo pasé bien viendo al protagonista, que está como una cabra. Bueno, todos los personajes están como unas cabras. Y te ríes, que no es poco.

Y atención atención, no veáis nunca pelis de miedo serie B neocelandesas. Jesúsmaríayjosé, qué experiencia. El engendro se llama
The Irrefutable Truth About Demons (2000), y ¿por qué la he visto?, porque actúa Karl Urban, y me tiran los niños guapos, ya me conocéis. Dos cosas: el acento inglés de esas tierras es “salvaje” por decir algo y creedme cuando os digo que las sombras azules con purpurina no sientan bien a nadie, y mucho menos regurgitar cucarachas. El detalle de los wetas, pasable, me hacen gracia, aunque sean insectos; al fin y al cabo al parecer es el animal fetiche de Nueva Zelanda, como aquí el toro.
Ah, fue nominada en Sitges. No sé qué comentario hacer con respecto al festival viendo lo que he visto, nada bueno, a no ser que se especialice en serie B, en ese caso, están locos premiar pelis así, pero oye, existen los Oscar, ¿no? Así que de perdidos al río.

Y otra de niños guapos: una de Jensen Ackles,
Devour (2005). No la veáis, qué desperdicio. Menudas pelis me trago a veces.


La ONU o qué bonito el terrorismo en casa

La intérprete (2005), con Nicole Kidman, de Sydney Pollack. Se supone que es buena, eso dicen las críticas. Me aburrí, y no me pude creer nada de lo que contaba (África, genocidio, terrorismo, qué buenos somos en la ONU...). Puro cartón piedra y maquillaje. No me gusta que me vendan ética y buenas intenciones. O si lo hacen, que no sea en Nueva York.


Ah, pero si era él

Identidad (2003). 10 personas que van siendo asesinadas en un motel en una noche de lluvia, con un esperado final inesperado. A los americanos les deben encantar estas tramas, las repiten más que el ajo en una comida italiana. Prescindible. Pero si la veis, fijaos que el actor que hace de dueño del motel es el mismo que hace de judío en Deadwood. Sólo faltaba Bullock y el dueño del Gem para sentirme en casa, je.