martes, agosto 09, 2005

Pequeños mitos

Ayer me enganché a un documental sobre George Cukor. Repasaron todas sus películas y entrevistaron a casi todos los actores con los q trabajó: My Fair Lady (por la q se llevó un Oscar), esa soberbia Luz de gas (qué tensión por unas jodidas lucecitas), el histriónico Jack Lemmon (al q Cukor le decía: “actúa un poco menos”; al parecer al venir del teatro tuvo problemas de “adaptación” al cine), Historias de Filadelfia, con la Hepburn en plan orgullosa diosa griega (dios qué buena planta tiene la tía con ese vestido blanco), Lo que el viento se llevó (q descubrí q tuvo 3 directores aunq en los crédito solo aparezca uno, Cukor fue despedido por rebelde), fue el responsable de q Judy Garland se quitara la peluca y el maquillaje en El mago de Oz (“sé una granjera”, le dijo), La costilla de Adán o qué buenas luchas entre Spencer Tracy y la Hepburn, etc.

El caso es q allí estaba yo, toda entusiasmada y mi hermano va y me dice: “Pero si solo era un director de cine, no era tan importante”. Y no, claro, no descubrió la cura contra el cáncer, es verdad, pensé. Pero me encantó saber todas esas cosillas acerca de esa persona, de esas películas y esos actores, detalles reales de sus intenciones, gustos, las fiestas q daba en su casa los fines de semana, anécdotas como la plantita q tenía al lado de la mesilla del café donde gastaron tanto tiempo juntos él y la Hepburn, y q creció tanto q llegó un día q no se veían entre ellos, pero no quisieron cambiarla de lugar.

Pero q es uno de los personajes más importantes de la historia de EE.UU. es indudable. Q la historia de un país esté tan relacionada con la historia del cine sería una excusa para una buena tesina, sin duda, pero aquí vamos a centrarnos en otro tema. ¿Es tan importante en nuestra cultura el cine como para que consideremos en tan alta estima a sus directores y actores? ¿Ha influenciado tanto el arte, cualquier arte, en otra sociedad aparte de la nuestra? No lo sé. Otra excusa para una tesina, pienso.

Recuerdo otra historia. En la Atenas clásica, hubo un revuelo la primera vez q una mujer fue tomada como modelo para la estatua de una diosa (impensable q una mortal fuera tan hermosa como los dioses, q sin duda castigarían a toda la ciudad por su arrogancia). No facilitó las cosas su profesión, claro, amante del artista… y de muchos otros. El estudio del escultor fue destruido y la mujer fue llevada a juicio. Ella, en vez de negarlo todo, se presentó orgullosa ante los jueces (todos hombres de mediana o avanzada edad) y les dijo: “Yo lo merezco”, y se quitó el vestido y les hizo admirar su cuerpo desnudo. Y ganó, no fue castigada y el artista terminó la obra.

Quizá sí q el arte influye en la sociedad. Aunq solo sea un poquito. Al fin y al cabo, las películas son pequeños mitos, y estos existen desde tiempos inmemorables, las tribus escuchando historias legendarias frente a la hoguera, inspirados por esos personajes y esas hazañas q les hacían ver más allá de sus vidas cotidianas. Eso no creo q haya cambiado mucho.

1 comentario:

beth550katherine dijo...

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