jueves, mayo 19, 2005

105 minutos

Un día arrastré a una amiga a ver una película: Antes del amanecer (Before Sunrise, 1995) y salimos del cine encantadas. ¡Tan bonita, tan dulce! Un chico americano de vacaciones en Europa q viaja en tren; conoce en ese tren a una chica francesa, se bajan en Viena y se conocen y enamoran durante una noche, antes de despedirse antes del amanecer. Quedan en el mismo sitio al año siguiente y ahí se acaba la película.
A veces entramos en los cines para pasárnoslo bien y relajarnos. Dentro de los cines, durante unos instantes salimos de nosotros y vivimos otras vidas, mucho más interesantes. Y cuando salimos, volvemos a la vida real, a veces contentos y satisfechos, a veces no (depende de la película). Esta película nos hizo salir muy satisfechas, porque durante 105 minutos nos dejamos llevar por una historia romántica de esas q no olvidas, q te hace olvidar tu vida tan normal q llevas. He leído muchas veces artículos sobre este sentimiento de "desconectar" de tu vida gracias al cine, y esta idea surge de vez en cuando en conversaciones normales con los amigos, no es algo nuevo. Pero lo sorprendente es q haya un nombre científico para ese "sentimiento": liminalidad (bueno, todavía no he leído ningún estudio serio q aplique este concepto al cine, pero qué demonios, lo hago yo misma).
Lo sorprendente es q esta teoría se le ocurrió a un antropólogo llamado Turner estudiando los ritos de una tribu africana, los ndembu. Siguiendo la teoría de otro antropólogo, dividió el ritual en 3 fases, explicándolo a lo llano: una de entrada en lo sagrado, una dentro de lo sagrado, y otra de salida de lo sagrado y reentrada en el mundo real.
Y Turner empezó a interesarse por la fase del medio, q se llama "liminal" (de limen, en latín, umbral), y estudió sus características y lo ejemplificó con rituales de otras tribus y otros pueblos, hasta q lo enlazó con las sociedades industrializadas a través de las órdenes religiosas, los hippies y figuras como Gandhi. Sí, ya sé qué me vais a decir, lo sé, estos antropólogos son raros. El caso es q cada vez estoy más convencida de q los antropólogos estudian otros pueblos para poder conocer al propio: mira, estos lo hacen así, no como nosotros... ¿y por qué nosotros lo hacemos así?... ah, debe ser porque... y se inventan teorías. Es una disciplina muy interesante, y buena para empezar a estudiarla a los 33 años, te hace volver a ser niño y jugar con tu imaginación, a abrir tu mente y ver las cosas de otra manera, porque en verdad q estos chicos y chicas antropólogos tienen mucha imaginación.
El caso es q Turner, habiendo estudiando literatura antes de antropología, forzó la fase liminal en las sociedades como la nuestra aplicándola a las actividades de ocio (teatro, conciertos...) y a partir de ahí hay ensayos de un montón de gente seria acerca de la liminalidad de obras como The Rocky Horror Picture Show (1975), la liminalidad de los aeropuertos, de las vacaciones, de los centros comerciales...
En fin, en un trabajo q he tenido q entregar para la universidad lo he aplicado a lo q sé: los foros y los REV (roles en vivo). ¿Por qué no?
Y ya q estoy, aquí lo aplico al cine. ¿Por qué no?
Y digo q me encanta esta fase, q me encantan las vacaciones, los hippies, los aeropuertos, los roles y el cine.
Y os recomiendo ver la película, porque es bonita, y os olvidaréis del trabajo, la familia y los atascos diarios. Al menos durante una hora y media, q ya es algo.
Ah, pero no vayáis a ver la película q se supone q es la segunda parte: Antes del atardecer (Before Sunset, 2004). Qué queréis q os diga, no es liminal ;-)