miércoles, febrero 16, 2005

La de cosas q se aprenden leyendo ciencia ficción

Esta vez me apetece hablar de libros.

Hay una autora de ciencia ficción y fantasía, C. J. Cherryh, que me encanta. Suele escribir sus libros en forma de serie: trilogías, tetralogías y demás palabros que os imaginéis. Gracias a dios que escribe rápido, así q solo tienes q esperar un año o a lo sumo dos para saber si el protagonista muere o no, lo cual es un alivio. Generalmente, sus libros de ciencia ficción transcurren todos en el mismo universo, tal y como pasaba en los libros clásicos del género.

La autora se graduó en la universidad en latín. Ha sido profesora de latín, griego e historia antigua y realmente sabe de lingüística. Ha ganado muchos premios: el Hugo y el Locus varias veces, y el John W. Campbell. Le gusta viajar, vive de sus libros, y por su página web parece que tiene sentido del humor. Esta mujer, como podréis imaginar, me encanta.

Una de sus últimas series es Foreigner. La trama se resumiría así: los humanos de una nave de colonización se han perdido, terminan en un planeta habitado por alienígenas y se quedan allí a vivir. Resultado: guerra con los nativos, que ganan. Así q firman un tratado: a cambio de la paz, los humanos, confinados en una gran isla, irán transfiriendo tecnología a los nativos del planeta, menos avanzados científicamente. Para q el trasvase de tecnología no sea tan rápida q desestabilice la civilización nativa y para evitar q vuelva a haber una guerra, los humanos envían a una sola persona a la capital, q hace las veces de traductor, lingüista y diplomático, uno de los pocos q saben el idioma nativo, q puede pensar en él, q sabe conceptualizar la realidad como lo hacen los nativos, tanto q hasta en algunos casos puede llegar a perder su propia humanidad. Ambos pueblos viven aislados, sin contacto entre ellos excepto ese traductor.

El estilo de Cherryh es un poco pesado, todo hay q decirlo. En medio de diálogos introduce largas disquisiciones del protagonista, tan largas q a veces incluso te hacen perder el hilo del diálogo. Pero… esto te hace darte cuenta de lo difícil q es ser extranjero en tierra extraña, más sobre todo cuando esa tierra ni siquiera es humana. ¿No habéis experimentado todos los q habláis algún idioma extranjero q cuando estáis hablando con un nativo, a veces entendéis las palabras, pero no sabéis qué demonios quiere decir la persona delante de vosotros ni qué intenciones tiene? ¿Que es como si os faltara una pieza para entender a esa persona, algo q explicara por qué cuando tú esperas una cierta respuesta q tú crees lógica, de repente escuchas algo q te sorprende y te descoloca por completo? Hay una disciplina q estudia esas “piezas” únicas para cada lengua, para cada sociedad: se llama pragmática, y es apasionante. Esa ciencia nos dice q hay reglas q rigen nuestras conversaciones, ciertas presuposiciones y respuestas esperadas, ciertos significados compartidos por todos los hablantes de esa comunidad lingüística.

En el libro, para hacer las cosas más interesantes, el protagonista tiene q decidir qué decir, qué pensar y cómo actuar en conversaciones de las q depende no solo el futuro de toda la humanidad en ese planeta, sino también el futuro de los nativos. Tiene q conocer las reglas y seguirlas en medio de una sociedad alienígena cuyo idioma no tiene ninguna palabra para traducir “amigo” o “lealtad” o “tú me gustas”, pero q sí tiene unas 15 palabras para traducir “traición”. Al hablar sobre el origen de la guerra que por poco acaba con los humanos, se dice que todo fue un problema de traducción: no se puede traducir “amistad”a su lengua, ellos no pueden ser “amigos”, su sistema de relaciones entre diferentes comunidades no incluye el concepto de “lealtad”. Cuando los humanos empezaron a introducirse en esa sociedad, meterse dentro de esas relaciones, todo terminó por estallar porque cada especie esperaba algo diferente de los otros, algo que presuponía unas conexiones neurológicas y unas reglas sociales que simplemente esos otros no tenían.

Ya ha escrito 7 libros de la serie, y tiene planeados otros 2. Imaginaos, 9 libros de ciencia ficción cuyo protagonista es lingüista… ¡Estoy entusiasmada!

Otro asunto más peliagudo es preguntarse: ¿cómo sería la adaptación cinematográfica de los libros? Las partes de acción son fáciles: “tú pa’cá y tú pa’llá; y ten cuidado con las balas de fogueo, por favor”. Pero ¿y las reflexiones lingüísticas y antropológicas del personaje principal? ¿Terminarán siendo voz en off? ¿Un monólogo introductorio? ¿Un prólogo impactante? No recuerdo cómo lo solucionó
David Lynch en Dune. ¿Voz en off quizá? ¿Y en la miniserie de televisión? Desde luego la problemática de las adaptaciones sería una interesante entrada para este blog. Y el tema de la moda actual de las miniseries televisivas otro. Vaya, ya tengo excusas para aburriros más.